Emilia Galbién Esparza Valencia 1869 / Málaga 1933
Hoy quiero contaros la historia de una mujer excepcional: Emilia Galbién Esparza. Una artista con ideas muy claras y luchadora hasta conseguir sus objetivos, aunque por ello tuviera que pagar un alto coste…
Emilia era hija del pintor valenciano Antonio Galbién. La familia llegó a Málaga de la mano de Bernardo Ferrándiz, amigo personal del padre y director de la Escuela de Bellas Artes, dependiente de la Academia de Bellas Artes de San Telmo. Como otros valencianos, Antonio Galbién se convirtió en profesor de dicha entidad.
Desde muy pequeña supo qué quería hacer, seguramente por ver la labor que realizaba su padre. Vio y aprendió del círculo de pintores que conformaban la denominada Escuela malagueña de pintura, de la que fue alumna, compañera y posteriormente docente.
Tras sus estudios primarios, Emilia ingresó en la clase específica para la mujer en la Escuela de Bellas Artes, conocida como Clase de señoritas. Este aula se inauguró con Bernardo Ferrándiz en 1879 y posteriormente estuvo regida por Antonio Galbién. En los cursos que realizó, Emilia siempre obtuvo la máxima calificación. Al acabar su aprendizaje, solicitó impartir la asignatura de Francés en la misma clase donde ella misma aprendió.
Su solicitud fue aceptada por la Escuela de Bellas Artes, no sin trabas e impedimentos, e impartió esa signatura durante dos cursos, tras los cuales pasó a ser la responsable de la Clase de señoritas. Incluida en nómina, fue la primera mujer en el cuadro de docentes de la Escuela en la que estuvo hasta que, pasados unos años y con la aplicación de un nuevo Plan de Estudios, su vida personal y laboral sufriera grandes cambios, lógicamente a peor.
Trasladada a la clase destinada al aprendizaje de la mujer en la Casa de la Misericordia, a las afuera de la capital, padeció la distancia que debía realizar a diario. También mermaron su salario, que prácticamente se le recortó a la mitad, y las condiciones donde impartía sus asignaturas. Pero siempre luchó por el reconocimiento oficial de sus estudios y de los que impartía a las jóvenes.
Dedicada toda su vida a la enseñanza, la apartaron de ella con la jubilación. De Emilia no conocemos su imagen, no se han encontrado fotografías o dibujos en los que podamos apreciar cómo era físicamente. Sí hemos dado con información, a través de catálogos, sobre su participación en exposiciones locales a las que presentó algunas obras que no se conservan. Debido a esa ausencia de imágenes, he ilustrado este post con una obra de su padre, Recepción de Isabel II en el Palau de Cervelló, datado en 1866.
Conocí la existencia de Emilia Galbién Esparza cuando realizaba las investigaciones para mi tesis. Finalizada esa búsqueda, tenía tanta información de esta docente que no podía volver a guardar su trayectoria en un cajón. Es lo que pasa con algunos personajes que conoces a través de la investigación y que te atrapan; parece que te busquen para que los saques de los polvorientos archivos donde llevan demasiados años.
Por ello, con todo ese material y algo de imaginación por mi parte, escribí mi primera historia novelada, El amante oculto, que os invito a conocer.
Bibliografía e imágenes:
Torres López, M. (2009). Diccionario de mujeres pintoras en Andalucía, siglo
XIX. Málaga. Fundación Unicaja.
Torres López, M. (2010). Artistas andaluzas: docencia y creación artística en el siglo XIX. Servicio de Publicaciones, Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA).
Torres López, M. (2022) El amante oculto. Sevilla. Punto Rojo Libros.

